El juego a la altura del niño, ¿por qué?
El juego a la altura del niño, ¿por qué?
El juego en el suelo a la altura del niño es nuestra seña de identidad desde el primer día: "reinventar el arte de vivir en el suelo en familia, cómodamente instalados a la altura del niño".
Y por eso pensamos nuestro tapiz de vida como una superficie adaptada a la motricidad del bebé, pero también a los momentos de convivencia en familia. Porque a su altura, se ve la vida de otra manera cuando les prestamos toda nuestra atención.
Así que le preguntamos a Gaëlle Ribière, nuestra psicomotricista favorita y fundadora de Éveil et Conseil*, quien habla mejor que nadie de nuestra razón de ser: el juego a la altura del niño.
¿Por qué es tan importante jugar en el suelo con tu hijo?
Ante todo, estar en el suelo permite al niño descubrir sus apoyos corporales y conocer bien su cuerpo, lo que constituye la base de una buena motricidad.
Por otro lado, situarse a la altura de su hijo permite considerarlo como un individuo en toda su plenitud; le manifestamos un interés especial.
Es un poco como darle la palabra, como concederle el derecho a tomar sus propias decisiones. Eso le dará seguridad y lo colocará en una posición de actor activo en la relación con el adulto.
Me gusta también hablar de esa mirada cara a cara que se crea en estos momentos de complicidad en el suelo, porque es fundamental para la construcción del niño.

¿Dónde y cómo jugar a la altura del niño con un bebé?
Se puede jugar casi en cualquier sitio, siempre que el niño esté seguro, claro. En la cocina, el salón, el baño...
En el suelo, suele ser lo más sencillo, ¡y más aún si estamos sobre un tapiz cómodo!
El bebé no tiene especialmente necesidad de jugar o de entretenerse, pero sí necesita interacción, estar en relación, y situarse a su altura favorece una mayor complicidad.
Es también un momento de pausa que el adulto se toma para estar disponible con su bebé y compartir con él, así que mejor que el tapiz sea lo suficientemente acogedor como para responder a la necesidad del padre o la madre de desconectar un rato.

¿Cómo hacer evolucionar el juego a la altura del niño cuando crece? ¿Sigue siendo el suelo el mejor lugar?
El espacio del niño evoluciona según las etapas de adquisición motriz. Para un bebé pequeño, por ejemplo, se puede condensar un espacio de juego a 20 cm de su cara, no necesitará más. Pero cuanto más crezca, más se moverá y necesitará un espacio más amplio.
Este espacio más amplio es también el que lo separa poco a poco de su padre o madre, ofreciéndole así más opciones y libertad. En realidad, se trata tanto de un espacio físico como de un espacio psíquico. El niño va ampliando sus límites a medida que crece.
Para un bebé más mayor, se puede, por ejemplo, colocar pequeños juguetes sobre una mesita baja o un taburete al final del tapiz, de modo que el bebé lo cruce para luego alcanzarlos en altura. ¡Eso responderá a su necesidad de movimiento del momento!
Y a cualquier edad, los juegos corporales siempre son una buena idea (cosquillas, el juego del "avión").

¿Hace falta mucho espacio para jugar a la altura del niño?
Lo más importante, en mi opinión, es ante todo que el padre o la madre disfrute estando en el suelo con su hijo, y por lo tanto que esté cómodamente instalado. Gracias a ese confort, podrá quedarse largo tiempo en contacto cuerpo a cuerpo con su bebé, favoreciendo así el vínculo de apego.
Solemos pensar en el confort del niño (¡con razón!), pero el del padre o la madre es igual de importante para disfrutar de momentos de calidad juntos.
Además, cuanto más crece el niño, más se amplía la superficie de juego. Cuando se prueba el alejamiento, por ejemplo, o el gateo a cuatro patas, hace falta más espacio. Así que, tener una superficie cómoda que se expande según nuestras ganas y la evolución del niño, ¡es lo ideal!
*Éveil et Conseil es un colectivo de profesionales de la salud y de la infancia.
Su misión es informaros sobre el buen desarrollo del niño y acompañaros con tranquilidad en vuestra parentalidad. En su sitio web www.eveiletconseil.fr encontraréis multitud de contenidos precisos y prácticos sobre motricidad, estimulación, lenguaje, emociones, adquisiciones... En resumen, ¡todo lo que necesitáis para sentiros seguros como padres!