Seguir siendo amantes y no solo padres.

Rester amants et ne pas être seulement parents.

¿Cómo preservar el territorio de la pareja en el hogar familiar? Es la pregunta que le hemos hecho a Soazig Castelnérac

Lo has leído mil veces, la llegada de un hijo lo cambia todo: los ritmos, las prioridades, las noches. Pero también la organización de la casa. Poco a poco, las cosas del bebé van ocupando su lugar, los juguetes del mayor se instalan en el salón, y sin que nos demos cuenta, el espacio se convierte en el de los niños, hasta el punto de que a veces la pareja ya no sabe muy bien dónde instalarse.

La vida en familia transforma de manera duradera la organización de una casa. Tanto a nivel organizativo: los ritmos evolucionan, las prioridades cambian. Como a nivel funcional: los juguetes se instalan en el salón, los espacios cambian de uso, la cama de los padres se convierte en la de los niños… Poco a poco, sin que siempre nos demos cuenta, el entorno se convierte ante todo en el de los niños. Hasta que la pareja ya no sabe muy bien dónde instalarse, ni siquiera a veces dónde reencontrarse.

En Amour Toujours, creemos profundamente en esta verdad simple y esencial: la pareja es la base de la familia. Y para seguir existiendo, necesita dos cosas fundamentales: tiempo y un entorno que lo haga posible.

Seguir siendo amantes y no solo padres

Cuando uno se convierte en padre o madre, el tiempo en pareja tiende, si no se presta atención, a escasear. No por falta de amor, sino porque la energía está en otro sitio, los días son intensos y las noches demasiado cortas. Sin embargo, reencontrarse en pareja no es ni un lujo, ni un capricho: es una necesidad.

Dedicar tiempo a la pareja es nutrir el vínculo amoroso, mantener una conexión cotidiana. Esto para nosotros, para nuestra relación, pero también para ofrecer a nuestros hijos un marco afectivo seguro.

Estos momentos en pareja, ya duren veinte minutos o toda una velada, permiten seguir siendo amantes y no verse solo como padres. Nuestra parentalidad se construyó sobre una historia de amor y esta merece ser cultivada.

El papel clave del espacio en la vida de pareja

Sorprendentemente, reencontrarse en pareja no depende únicamente de nuestras agendas. Nuestro entorno juega un papel clave en nuestra disponibilidad emocional.

Así, un salón saturado de juguetes, un espacio visualmente invadido, un desorden permanente pueden inconscientemente impedir a la pareja detenerse, respirar, reencontrarse. No porque los niños ocupen demasiado espacio, sino porque el universo del niño a veces ya no tiene límites. No es inútil entonces establecer un marco y delimitar el espacio de cada uno.

Encontrar el equilibrio entre espacio familiar y espacio adulto

Si los niños necesitan un espacio para jugar, explorar y expresarse, los padres necesitan un lugar que siga siendo acogedor, tranquilo e íntimo. Para delimitar y preservar la esfera de cada uno, existen trucos. Charlotte Ribeyron se adentró en el tema tras el nacimiento de su primer hijo. Hoy, con la marca Mezamé, propone toda una gama de alfombras de juego y almacenaje estéticos. Todo ha sido pensado para ofrecer un verdadero espacio de juego a los niños, integrándose armoniosamente en el hogar. El niño tiene su lugar en el corazón del hogar, pero sin invadir el espacio de vida. ¡Y como cada objeto es bonito, es la belleza la que invade el espacio y ya no el desorden!

Un entorno propicio para el reencuentro

Una vez los niños están acostados, el entorno juega un papel determinante.
Un ambiente tranquilo, acogedor y ordenado favorece la disponibilidad emocional e invita a la conexión. El salón se convierte entonces en un espacio propicio para el diálogo, donde la atención puede centrarse plenamente en la relación. Es en esos momentos, alejados de las exigencias del día a día, donde los amantes pueden reencontrarse.

Es precisamente para fomentar estos momentos en pareja que Soazig Castelnérac imaginó los cuadernos Amour Toujours. Concebidos como citas guiadas, ofrecen un marco estructurado para nutrir el diálogo, profundizar en la escucha y preservar el lugar de la pareja en el corazón de la vida familiar. Estos cuadernos proponen 12 encuentros íntimos — uno por mes — que serán la ocasión de compartir necesidades, deseos, miedos y proyectos de cada uno. Más que simples cuadernos, han sido concebidos como una herramienta para cuestionarse, abrir nuevas conversaciones, contarse. Y así no perder nunca el hilo.

Así, preservar la relación de pareja cuando uno se convierte en padre o madre no pasa necesariamente por grandes revoluciones. Empieza por elecciones simples y conscientes: compartir tiempo en pareja, sin culpabilizarse, aceptar que la relación también necesita un marco para existir, preservar el entorno con refinamiento.

Una casa puede estar llena de vida, de risas y de juegos, y al mismo tiempo seguir siendo un lugar donde la pareja se sienta en casa. Preservar la relación y el espacio que necesita para existir no significa hacer menos por los hijos. Sino ofrecerles una base sólida, segura y amorosa. Porque no olvidemos que en el corazón de la familia, hay ante todo una historia de amor.

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