¡Mezamé x Yada para bebés en modo explorador!
Siempre viene bien recordar el viejo refrán «lo mejor es enemigo de lo bueno», porque sí, queriendo hacer demasiado, podemos ponerle trabas a la motricidad libre. ¡Un bebé está hecho para rodar y explorar solito! Bueno, sobre una alfombra, eso sí ;)

Y todo empieza desde las primeras semanas, cuando lo más importante para un recién nacido es ser sostenido, reconfortado, amado. « Lo que tu bebé más necesita es un envoltorio afectivo, y tú, como padre o madre, eres la mejor persona para dárselo: llevándolo en brazos pero también acompañándolo en el suelo, desde los primeros meses de vida. » Para Manon Bidaud, psicomotricista en Yada, los momentos en el suelo son importantes y lo son desde el nacimiento. Alternándolos con el porteo (para limitar los riesgos de plagiocefalia), permiten desarrollar el despertar del bebé. Así que, claro, estamos atentos a nuestro hijo y guardamos el cronómetro: no hay reglas sobre el tiempo en el suelo, ya sea boca arriba o boca abajo. Al principio, nos tumbaremos junto a nuestro hijo boca arriba, y podremos ofrecerle breves momentos boca abajo, solo para familiarizarse con la posición, tonificar un poco su cabeza y su espalda en previsión de los futuros giros. ¡Pero al menor llanto, de vuelta a los brazos!
Es precisamente en estos primeros meses, cuando los sentidos y en especial la visión se desarrollan mucho, que el uso de nuestra funda sensorial en blanco y negro cobra todo su sentido: el bebé podrá evolucionar sobre una superficie de alto contraste, con una gran variedad de texturas por descubrir. No hace falta sobrecargar la alfombra de juguetes, un sonajero puede ser suficiente (menos mal que hemos incluido uno con la funda ☺). Y porque somos simpáticas y previsorias, hemos diseñado una funda con solapa que se pone en cuestión de segundos y se quita igual de rápido para meterla en la lavadora.

Una funda, un sonajero, ¿qué más? « Atención a no ofrecer demasiados juguetes a tu bebé, ni a ponerle enseguida en la mano el sonajero o el peluche que más te gusta. Hay que darle ganas de desplazarse para alcanzar ese pequeño objeto que ve a lo lejos, despertar sus sentidos y su curiosidad » nos aconseja Manon. Así que simplificamos, y esto sigue siendo válido a lo largo de todo el crecimiento, ya que un espacio despejado facilitará los desplazamientos del bebé.
A los primeros volteos les seguirán los primeros intentos de gateo. En ese momento, lo ideal sigue siendo moverse en poca ropa sobre la alfombra (¡hablamos del bebé, no de vosotros!): descalzos y en body, para que las rodillas se agarren bien al tejido. Después llegará el deseo de sentarse solo. « La regla básica, la que siempre hay que tener en mente en cada etapa del desarrollo, precisa Manon, es que nunca se coloca a un niño en una posición que no haya adquirido por sí solo. » Por supuesto podemos sentarlo en nuestras rodillas para leerle un cuento, pero no lo sentamos solo en el centro de la alfombra si aún no sabe adoptar esa postura por sí mismo, aunque lo rodeemos de un montón de cojines. En cambio, sí podemos ofrecerle pequeños accesorios como un pequeño cojín (es aquí donde nuestro +one es el compañero ideal) o un pequeño escalón (o incluso un pack de agua) que le ayuden a apoyarse para sentarse solo. « Tu hijo apoyará los codos y avanzará las rodillas en lo que yo llamo la posición del "conejito", rodillas juntas, luego rodillas erguidas, ¡y enseguida se sentará solito! Y sobre todo se sentirá seguro porque habrá dominado cómo adoptar la postura. »
Este es uno de los sabios consejos que Manon y el equipo de Yada prodigan con cariño en sus centros de París y Burdeos. « La motricidad no es una cuestión de competición. No hay motivo para preocuparse si un bebé no pasa por el gateo antes de caminar, o si se arrastra sin pasar por esa fase. Mi recomendación es consultar si no sabe darse la vuelta después de los 7 meses o si no camina a los 18 meses. Antes de eso, es solo juego, exploración, motricidad libre, siempre acompañada, claro está. La alfombra debe ser un lugar central en el hogar: un espacio de juego y de encuentro, un lugar donde se pasa tiempo juntos, donde se leen cuentos. »
En Yada encontraréis un acompañamiento sin juicios, desde el nacimiento hasta los 3 años de vuestro hijo, con profesionales volcados en vosotros. Para comprender mejor, respirar, confiar en uno mismo y cuidar a su bebé. ¡Un auténtico capullo de ternura!
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