¿Lo sabías?
El niño necesita primero experimentar cada uno de sus sentidos antes de poder combinarlos y asimilarlos. Nace con 90 mil millones de neuronas, pero aún no están conectadas entre sí.
El descubrimiento sensorial de cada sentido permitirá enriquecer cada una de las áreas cerebrales (auditivas, táctiles, visuales…) Luego, la experiencia y la reexperimentación sensorial a su propio ritmo le permitirán establecer conexiones entre cada una de esas áreas.
Así, la multisensorialidad conducirá a los procesos de aprendizaje. ¡No tiene sentido utilizar todas las funciones de la alfombra al mismo tiempo desde muy pequeño!
Nuestra funda sensorial es ideal para tu bebé de 0 a 15 meses.
Está pensada para despertar su curiosidad sobre el mundo que le rodea y estimular su curiosidad, respetando siempre su ritmo de desarrollo.
UN DESPERTAR DE LOS SENTIDOS CON SUAVIDAD
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La vista
La visión es el último sentido en desarrollarse en el feto y su agudeza visual no se considera madura hasta los 2 años.
Por eso nuestra funda sensorial es rica en contrastes: monocromática en blanco y negro con toques de colores primarios vivos.
Hacia los 3 meses, se establece la coordinación entre la visión periférica (lateral) y la visión focal (en el eje). Por eso elegimos el tejido Vichy. Gracias a sus contrastes intrínsecos, ayuda a tu bebé a percibir mejor un relieve (por ejemplo: el sonajero rojo o incluso su propia mano), lo que focalizará su atención. -
El tacto
Desarrollar el sentido del tacto es fundamental porque estamos en permanente contacto con algo, con alguien. Es el primer sentido en desarrollarse in utero.
Es importante estimular su curiosidad desde muy pequeños multiplicando las sensaciones táctiles, como propone nuestra funda sensorial: nido de abeja rugoso, terciopelo con lunares, tela lisa, fieltro, sonajero, cintas.
Al favorecer su exploración táctil, combinada con su sentido de la observación naciente, tu bebé se verá progresivamente animado a agarrar y luego a desplazarse. -
El oído
Es el sentido más agudizado en el feto; el recién nacido oye desde su nacimiento, pero su capacidad para reconocer el significado de un sonido se desarrolla con el tiempo.
Tu hijo reacciona más a tu voz: ¡canta canciones infantiles (o lo que más te guste, ¡también funciona!), cambia el tono, imita sus sonidos!
A partir de los 3 meses, tu bebé empieza a prestar atención a los juguetes sonoros; estimula su audición con los sonidos escondidos de nuestra funda sensorial (papel crujiente, «pío-pío»).
LOS PRIMEROS APRENDIZAJES
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La adquisición de la motricidad fina
Superado el reflejo de agarre del recién nacido, hacia los 3 meses, la prensión voluntaria comienza a desarrollarse.
Paso a paso, su motricidad y sus gestos se irán refinando a medida que explore, hasta adquirir la pinza pulgar-índice entre los 9 y los 12 meses.
El sonajero, con sus orejas crujientes y su agarre natural, es ideal para que tu bebé lo sujete; más adelante, los lazos y cintas de diferentes texturas contribuirán a que sus gestos sean más precisos. -
El establecimiento del vínculo causa-efecto
A partir de los 6/9 meses, tu hijo toma conciencia de sus acciones y de sus resultados.
Varias de las interacciones de la funda sensorial están pensadas para animarle: «pío-pío», sonajero que buscar en el bolsillo, y luego abrir y cerrar el velcro. -
La permanencia del objeto
Es el conocimiento por parte del niño de que un objeto sigue existiendo aunque ya no lo vea. Esta etapa le ayuda a comprender que, aunque sus padres se vayan, siguen existiendo (¡para calmar la famosa angustia de separación!).
Entre los 6 y los 9 meses, tu bebé podrá encontrar el sonajero parcialmente escondido en el bolsillo; entre los 10 y los 12 meses podrá encontrarlo completamente escondido. ¡Una experiencia que vale la pena repetir varias veces con otros tipos de juguetes!