🌞 La gaceta de las vacaciones (y de los padres que lo dan todo) n°1
EDICIÓN 1 hacemos las maletas (no nuestra salud mental)
¿Se acerca la gran partida?
¿Hay luz al final del túnel (o quizás solo el reflejo del sol en el parabrisas)?
El verano se acerca, las maletas se amontonan, los niños patalean... pura felicidad en resumen
Sabemos que irse de vacaciones con pequeños que quieren compota cada 12 minutos y que pierden sus calcetines a cada paso es a la vez una inmensa alegría y un verdadero desafío logístico, así que aquí tienes algunos consejos para una salida sin problemas... y una llegada (serena) segura. Para facilitarte la vida entre maletas que desbordan, niños sobreexcitados y un itinerario incierto pero prometedor...

El viaje, por supuesto, comienza con el arte de hacer la maleta... ¡o cómo meter 42 objetos inútiles en una bolsa minúscula! O lo que creemos indispensable pero que nunca sacaremos: el cuarto bañador "por si acaso", los 6 pares de calcetines cuando irán en chanclas sin parar, los juegos de mesa en caja (adivina qué, no, no jugamos al Monopoly a las 10 de la noche en una casa móvil de 20 m²)
No vamos a mentir: hacer las maletas para toda la familia es un deporte, PERO existe una técnica secreta: las bolsitas.
¿Y adivina qué? La ropa de cama Mezame viene en bonitas bolsitas de tela... ¡que son perfectas para las maletas! Una bolsita para los bañadores, otra para la ropa del día 1, otra para los pijamas... Organizamos, clasificamos, evitamos que todo explote al abrir y apostamos por la autonomía (en un malentendido).
Antes de salir, preparamos un pequeño estuche por niño con: pegatinas, rotuladores, mini-libro, figuras o tarjetas. (Para usar en el restaurante, en los atascos o, en general, cuando surge el "me aburro").
Consejo del equipo: ten una (o dos) fundas de almohada a mano para la ropa sucia. No ocupa espacio y evita que el pantalón corto del pequeño perfume toda la maleta...

Ya sea que viajes por 3 o 12 horas (ánimo), bienvenido a la verdadera aventura de las vacaciones en familia: el trayecto, ese que transforma a adultos normalmente funcionales en animadores.
Bienvenido al reino del asiento de coche, de la parada estratégica para orinar y de la lista de reproducción que todos odian excepto quien la eligió.
No olvidamos que el trayecto forma parte del viaje, no viajamos como maletas.
Así que, con un poco de anticipación y una buena dosis de flexibilidad, incluso los kilómetros pueden convertirse en recuerdos divertidos (o al menos no demasiado agotadores).
Y, entre nosotros: si todos llegan vivos, más o menos tranquilos y con sus dos calcetines, eso ya es una victoria.

Primero, pegamos nuestra pegatina favorita para avisar a los demás usuarios de la carretera de que no se nos peguen al culo.
Luego, ningún viaje exitoso sin un suministro estratégico de snacks. Opta por: frutas secas o barras (nada que se derrita), compotas para beber, agua (nada de zumo, a menos que te gusten los asientos pegajosos para siempre) y, por supuesto, un pequeño extra para los momentos críticos (como un atasco en Valencia).
Luego, cambiador de vida, subimos el mini ciao bazar al coche, instalado a los pies de cada niño en el coche. Este será su "espacio personal para el desorden": libros, gorra, pañuelos, dinosaurio de plástico, tesoro recogido en el área de servicio de la autopista... todo vale. Resultado: limitas el caos y no tendrás que desmembrarte para encontrar el muñeco que se cayó al otro lado del coche. (No dudes en llevar también una muselina, siempre es útil).

Los consejos para atascos y la banda sonora: una buena lista de reproducción, un audiolibro, una serie de historias o incluso una sesión de karaoke familiar (cuando tú solo quieres silencio o podcasts sobre el sueño). Todo esto lo encuentras aquí
Algunos juegos mágicos para matar el tiempo (ganar tiempo)
- 1, 2, 3 animal: cada uno piensa en un animal, los demás hacen preguntas
- El juego del objeto disparatado: "Eres un tenedor, ¿qué haces en la selva?"
- Cuéntame una historia con huecos: "Érase una vez un/una... (el niño elige), que vivía en..."
- Buscamos palabras que empiecen por cada letra del abecedario, en orden. (A de Autopista, lo evitamos porque en su mente empieza por O. B de Botella, C de... ¡hasta Z de Zebra!)
- Inventamos una historia entre varios, cada uno añade una frase por turno. "Érase una vez un castor que vivía en una maleta." "Un día, decidió ir al supermercado en patines." "Pero había olvidado su monedero..."
La hora del descanso (volvemos a irnos con todos nuestros hijos)
Picnic exprés, con desafíos (encontrar una flor roja / inventar un nombre de nube) cómodamente instalado en su alfombra.
Juego de pistas en la área de servicio: buscar una vaca de peluche, una persona en chanclas, un letrero divertido y ¡también funciona mientras se conduce con el bingo de la autopista!
Y así, ya estáis listos... O casi. Porque nunca se está realmente preparado para 7 horas de viaje con tres mini-pasajeros, pero con un poco de humor, algunas compotas y mucho amor, debería salir (muy) bien... y si sobrevivimos a esto, estamos listos para Koh-Lanta.