Paseando por el bosque
Qué bonita estación la de las castañas, los árboles que se tiñen de rojo y amarillo, y las hojas preciosas que invitan a recogerlas. ¡No hay quien se quede el otoño entero sobre la alfombra del salón, aunque hay que admitir que en ella se está de maravilla ;) Es hora de darse una vuelta por el bosque! ¿Y por qué no convertir ese paseo en un momento de descubrimiento y de conexión, sacando a los más pequeños del carrito (y nuestras alfombras también)?
Para Sophie Lernould, acompañante psico-corporal y fundadora de Bien être en mouvement, los beneficios del exterior son numerosos para nuestros hijos (¡y para nosotros también!), desde edades muy tempranas. Así que en Mezamé nos pusimos las botas y decidimos acompañarla en una salida con su mini Club Naturaleza dedicado a los más pequeños, de los primeros pasos a los 3 años.
Con otras cinco mamás, seguimos a Sophie y su carrito, lleno de todo tipo de cosas, por el bosque. Pronto se detiene para instalar grandes lonas en el suelo y su alfombra prestada (y adoptada) para la ocasión, sobre las que nos sentamos para descubrir el programa de la mañana. «Siempre preparo una actividad semidirigida, nos confesará después, pero sobre todo confío en lo más poderoso de todo. La llegada de un caracol o de un charco puede fácilmente tomar el protagonismo frente a lo que había planeado, ¿y qué? Lo importante es despertar los sentidos, para lo demás, no tengo expectativas concretas.»
Hoy Sophie ha preparado una búsqueda del tesoro: cada niño (o padre) tiene una ficha con elementos que encontrar en el bosque y una cesta para recogerlos. «Si no encontráis todo, no pasa nada, dice con una sonrisa. ¡Padres, os pido que os dejéis llevar!»
Desde hace tres años y a través de los distintos talleres que ofrece, Sophie se dedica a fomentar el contacto de los niños con la naturaleza, y sobre todo, quiere ayudar a los padres a comprender e integrar los beneficios de la motricidad libre. «Los padres necesitan esto: dejar que su hijo escale solo un montículo de tierra en lugar de ir de su mano, dejarles ensuciarse las manos, saltar en los charcos, sentir el soplo del viento o la lluvia en su cara… Existe un vínculo muy fuerte entre el desarrollo psicomotor del niño y las experiencias que puede vivir al aire libre.»
Una vez recogidas nuestras hojas de todos los colores, nuestras piedras y palitos, nos reunimos para crear una gran obra colectiva al estilo Land Art. No siempre es fácil compartir los propios hallazgos con los demás, ¡pero el resultado merece la pena! Sophie organiza todos esos pequeños tesoros y da la sensación de estar creando una verdadera obra de arte. ¡Los «¡guau!» se escuchan por todas partes!

Antes de despedirse, Sophie propone un momento de juego libre con una cocinita improvisada, muy apreciado por los niños. Es el momento de preparar tranquilamente y a su ritmo una buena sopa de piedras, cavando la tierra con una cuchara, sin preocuparse de los demás ni de ninguna consigna. «Estos momentos de juego libre son muy valiosos, permiten a los niños actuar con plena consciencia. Hacen algo para ellos, y solo para ellos. Aquí se conectan con todos los beneficios que aporta la escuela al aire libre, la calma y la serenidad.»
¡Toda esta pequeña pandilla se despedirá con una sonrisa, los bolsillos llenos de castañas y la cabeza llena de ganas de seguir al aire libre!
Para más información: @bien_etre_en_mouvement y www.bienetreenmouvement.com
